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Alberto Hurtado Abadía: inspiración permanente a 124 años de su natalicio

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Nacido en Lima en 1901, fue nuestro primer decano de la Facultad de Medicina, cargo que desempeñó hasta 1967, y posteriormente rector, liderando nuestra institución hasta 1970.

Nuestra universidad conmemora este 29 de agosto el 124.° aniversario del nacimiento del Dr. Alberto Hurtado Abadía, médico, investigador y educador que dejó una huella imborrable en la historia de la medicina peruana y en la identidad de nuestra casa de estudios.

Más allá de haber sido el primer decano de la Facultad de Medicina y rector de la universidad, el Dr. Hurtado supo transmitir una visión clara: la ciencia debía estar al servicio de las necesidades del país. Esa convicción lo llevó a impulsar una medicina con raíces propias, resultado de investigaciones que marcaron un antes y un después en el estudio del hombre andino y su adaptación a la altura.

En 1961, el Dr. Alberto Hurtado, el Dr. Honorio Delgado y un grupo de visionarios académicos fundaron la Unión Médica de Docentes Cayetano Heredia, que hoy es nuestra querida universidad.

Su trayectoria combinó docencia, investigación y servicio público. En cada etapa de su carrera se distinguió por una vocación incansable de formar médicos comprometidos con el Perú. Su paso por instituciones como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad de Harvard y el Instituto Nacional de Biología Andina enriqueció su mirada y fortaleció su legado científico.

El 1 de noviembre de 1983, el Dr. Hurtado nos dejó, pero su legado y su ejemplo continúan vivos.

En Cayetano Heredia, el recuerdo del Dr. Hurtado Abadía no se limita a las páginas de la historia. Sus enseñanzas continúan presentes en nuestros laboratorios, en las aulas y en la práctica profesional de miles de egresados que llevan su ejemplo como guía.

A 124 años de su nacimiento, lo recordamos no solo como un académico brillante, sino como un maestro entrañable, cuya visión humanista y científica sigue inspirando a nuestra comunidad universitaria. Su vida nos recuerda que la excelencia y el compromiso social son pilares inseparables en la formación de profesionales de la salud.