Cayetano+ | Hipertensión arterial: un desafío de salud pública que avanza en silencio
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La hipertensión arterial se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en el Perú y el mundo. Se trata de una enfermedad crónica que afecta a cerca de 5,5 millones de personas mayores de 15 años en el país, según datos del Ministerio de Salud (Minsa), una cifra que evidencia no solo su alta prevalencia, sino también la necesidad urgente de fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno y el control continuo. Lo más alarmante es que un gran porcentaje de quienes la padecen desconocen su condición, lo que incrementa significativamente el riesgo de complicaciones graves.
Este tema fue abordado en el programa Tu salud, emitido por Cayetano.plus y conducido por el Dr. Leslie Soto. En el espacio participó el Dr. Félix Medina, cardiólogo, vicedecano de nuestra Facultad de Medicina y presidente de la Sociedad Peruana de Cardiología, quien analizó el impacto de esta patología conocida como “la enfermedad silenciosa”, debido a que suele avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes.
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“El balance de las últimas décadas demuestra que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. Dentro de este grupo, la hipertensión arterial ocupa el primer lugar como factor desencadenante, ya que que contribuye al desarrollo de infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca”, explicó el especialista.
Las estadísticas nacionales reflejan una realidad preocupante. Según datos actualizados, aproximadamente el 20 % de la población adulta peruana presenta hipertensión arterial, es decir, uno de cada cinco adultos. Sin embargo, solo la mitad de ellos conoce su diagnóstico, lo que significa que millones de personas viven con presión elevada sin recibir tratamiento ni seguimiento médico.
La falta de control de esta enfermedad puede generar consecuencias severas a mediano y largo plazo. Entre las principales complicaciones se encuentran las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares, el daño renal crónico y la insuficiencia cardíaca, condiciones que no solo reducen la calidad de vida, sino que también pueden provocar la muerte de manera prematura.
Desde una perspectiva preventiva, el Dr. Medina subrayó la importancia de modificar hábitos de vida que están estrechamente vinculados al aumento de la presión arterial. Uno de los factores más relevantes es el consumo excesivo de sal. La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los cinco gramos diarios, una cantidad que suele duplicarse o triplicarse en la dieta cotidiana.
“La obesidad es uno de los principales detonantes de la hipertensión arterial y, muy cerca de ella, se encuentra el alto consumo de sodio. Nuestra gastronomía es deliciosa, pero suele contener niveles de sal que superan ampliamente lo recomendado. Está demostrado que una ingesta elevada de sodio desde la infancia favorece la aparición de hipertensión décadas después”, advirtió.
Asimismo, destacó la importancia de una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, pescado y grasas saludables, como los aceites vegetales, y baja en grasas saturadas. Este tipo de dieta no solo ayuda a controlar la presión arterial, sino que también protege el corazón y los vasos sanguíneos.
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La actividad física regular es otro pilar fundamental. Caminar, montar bicicleta, trotar, nadar o realizar ejercicios recreativos al menos de tres a cinco veces por semana durante 30 minutos contribuye a mantener niveles adecuados de presión arterial. “Cada vez observamos más niños y adolescentes con estilos de vida sedentarios, lo que favorece el sobrepeso y aumenta el riesgo de hipertensión desde edades tempranas”, señaló el especialista.

El consumo excesivo de alcohol y el hábito de fumar también juegan un papel determinante. El alcohol, en dosis elevadas, eleva la presión arterial, mientras que el tabaco afecta directamente la frecuencia cardíaca y daña las arterias, incrementando el riesgo cardiovascular.
El Dr. Medina enfatizó que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero sí puede ser controlada. Esto implica un seguimiento médico permanente y, en muchos casos, el uso de medicamentos de por vida. Además, explicó que existe un tipo de hipertensión secundaria, causada por otras enfermedades, lo que refuerza la importancia de una evaluación médica integral.
Respecto al control de la presión arterial, el especialista recomendó iniciar las mediciones desde edades muy tempranas. “Incluso desde el nacimiento es posible conocer los niveles de presión arterial para identificar factores de riesgo. Es fundamental implementar campañas de detección en colegios, ya que existen niños hipertensos”, sostuvo.
La presión arterial se considera normal cuando los valores son menores a 120/80 mmHg, lo que indica que el corazón y las arterias trabajan adecuadamente. En cambio, se habla de presión arterial alta cuando las cifras alcanzan o superan los 130/80 mmHg de manera persistente, ya que esto significa que la sangre ejerce demasiada presión sobre las arterias y puede dañar el corazón, el cerebro y otros órganos si no se controla a tiempo.
Finalmente, el especialista se refirió al componente hereditario de la enfermedad. Si uno de los padres es hipertenso, el riesgo de que un hijo desarrolle la condición es de aproximadamente 25 %. Cuando ambos padres son hipertensos, la probabilidad puede elevarse hasta un 50 %, aunque aclaró que la genética no es un factor determinante y que los estilos de vida saludables pueden marcar la diferencia.









