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La Navidad, el COVID-19 y otros virus respiratorios
Redacción por :

Dra. Coralith García
Directora del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt
El virus del COVID-19 apareció en diciembre de 2019 en China. Probablemente fue durante la Navidad de ese año cuando el mundo escuchó por primera vez sobre esta nueva enfermedad. En esos primeros días, China parecía tan lejana que muchos pensábamos que el COVID-19 nunca llegaría al Perú; sin embargo, menos de tres meses después se confirmó el primer caso y, en cuestión de días, enfrentamos el inicio de la epidemia más letal registrada en el país. Ni el cólera de los años noventa ni la fiebre tifoidea de los ochenta habían alcanzado dimensiones similares.
Quienes vivimos esa primera etapa trabajando en hospitales que no estaban preparados para atender a tantos pacientes graves solo queríamos que alguien respondiera una pregunta: ¿cuándo bajará “la ola”? Eran tiempos de enorme incertidumbre. Se hablaba de la “inmunidad de rebaño” (o inmunidad colectiva), que suponía que, cuando más del 70 % de la población estuviera infectada —hasta ese momento de manera natural, ya que aún no se utilizaban vacunas—, disminuiría la transmisión y, por lo tanto, el número de casos. En la zona norte de Lima, la primera ola comenzó a descender en agosto de 2020. De inmediato surgieron nuevas interrogantes: ¿habíamos alcanzado la inmunidad colectiva? ¿Cuándo llegaría la siguiente ola?
En diciembre de 2020 se inició la segunda ola en el Perú. Las aglomeraciones por las compras navideñas y las celebraciones familiares tuvieron un impacto significativo en el aumento de la transmisión. Fue la segunda Navidad que el mundo enfrentaba del COVID-19, mientras que el Perú atravesaba el inicio de la ola más devastadora. Algunos meses después comenzaría la vacunación masiva de adultos y niños, lo que cambiaría para siempre la historia de esta enfermedad.
La tercera ola también llegó con la Navidad de 2021. Aunque fue la que reportó el mayor número de casos —con cifras que superaron los 2 000 diarios—, el número de hospitalizaciones y fallecimientos disminuyó de manera dramática. Ello se debió a que la mayor parte de la población peruana ya estaba vacunada y, por lo tanto, no desarrollaba formas severas de la enfermedad.
Desde entonces, hemos dejado de prestar tanta atención a las olas, ya que el COVID-19 se ha convertido en una enfermedad endémica. Sin embargo, debemos mantenernos alertas ante su presencia, así como frente a otras enfermedades respiratorias en nuestros hogares, especialmente con la proximidad de las fiestas navideñas. En mi caso, cinco miembros de mi hogar tuvieron COVID-19 entre el 24 y el 31 de diciembre de 2024. Aunque hoy muchos la consideran un resfrío más, esta enfermedad puede alterar por completo nuestros planes familiares en Navidad.
Una noticia relevante en estas primeras semanas de diciembre es el reporte del Ministerio de Salud sobre los dos primeros casos en niños de una nueva variante de influenza (AH3N2, subclado K). Solo cabe recordar que la influenza —a diferencia de la COVID-19— no es un virus nuevo, pero sí uno que cambia con el paso del tiempo. Sea por la COVID-19, por las diferentes variantes de la influenza u otros virus respiratorios, durante estas fiestas pongamos en práctica lo aprendido durante la pandemia: mantengamos una limpieza frecuente de manos, evitemos las aglomeraciones, aseguremos una buena ventilación en hogares y centros de trabajo; si presentamos síntomas respiratorios y no podemos quedarnos en casa, usemos mascarilla, y evitemos asistir a reuniones familiares si estamos resfriados.
¡Feliz Navidad 2025!






