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Cayetano + | Apnea del sueño: el trastorno que afecta tu descanso y no debes ignorar

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Dormir mal no siempre es sinónimo de cansancio. A veces, es una advertencia silenciosa del cuerpo. Roncar fuerte, despertarse agotado o quedarse dormido en situaciones inapropiadas pueden parecer molestias cotidianas, pero detrás de estos síntomas podría esconderse una enfermedad crónica y peligrosa: la apnea del sueño.

En el programa Tu salud en Cayetano, conducido por el Dr. Leslie Soto y emitido por Cayetano.plus, el médico internista y especialista en medicina del sueño, Eduardo Bazán, explicó por qué reconocer las señales a tiempo puede marcar la diferencia entre mejorar la calidad de vida o enfrentar complicaciones graves.

Más que roncar: ¿qué es realmente la apnea del sueño?

Uno de los principales errores, advierte el Dr. Bazán, es reducir la apnea del sueño a un simple ronquido. “El ronquido es una señal en la gran mayoría de casos, pero no siempre. La apnea del sueño es una enfermedad que afecta la calidad y la cantidad del sueño”, señala.

Esta condición ocurre cuando el paso del aire se obstruye parcial o totalmente durante la noche debido al colapso de las vías respiratorias. Como consecuencia, disminuyen los niveles de oxígeno en la sangre y el sueño se fragmenta constantemente. “La persona siente que no tiene un sueño reparador. Eso impacta directamente en su salud y en su día a día”, explica.

Señales de alerta que suelen ignorarse

El problema es que muchos pacientes normalizan los síntomas. “Roncar muy fuerte no es normal. Despertarte cansado todos los días tampoco lo es”, enfatiza el Dr. Bazán.

Entre los signos más frecuentes se encuentran:

  • Fatiga constante.
  • Somnolencia excesiva durante el día.
  • Problemas de memoria y concentración.
  • Despertares frecuentes en la noche.
  • Sensación de sueño superficial o no reparado.

Incluso, hay pacientes que creen sufrir insomnio cuando, en realidad; presentan una combinación conocida como “comisa” (insomnio más apnea del sueño). “Menos del 50% de pacientes reportan somnolencia como su principal problema. Muchos lo describen como fatiga o sueño no reparador”, advierte.

Otro signo preocupante es quedarse dormido en situaciones cotidianas. “Ese ‘me dormí porque estaba cansado’ puede ser parte de la enfermedad”, añade.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Si bien la apnea del sueño puede afectar a cualquier persona, existen factores que aumentan el riesgo. “El sobrepeso y la obesidad son factores directos, pero no son los únicos”, explica Bazán.

También influyen:

  • Factores genéticos y antecedentes familiares.
  • La estructura anatómica de las vías respiratorias.
  • Cambios hormonales, especialmente en mujeres después de la menopausia.

“Uno de cada cuatro o cinco pacientes con apnea puede ser delgado. No debemos descartar la enfermedad solo por el peso”, subraya.

El impacto en la salud: más allá del sueño

Ignorar la apnea del sueño puede tener consecuencias graves. Según el especialista, esta condición afecta múltiples sistemas del cuerpo.

“Incrementa la actividad del sistema nervioso simpático, lo que eleva la presión arterial y afecta el corazón”, explica.

Además, la falta de oxígeno durante la noche puede desencadenar:

  • Hipertensión.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Alteraciones metabólicas, como diabetes.
  • Disminución del sistema inmunológico.

“La apnea del sueño forma parte de un círculo metabólico: hipertensión, aumento de peso, alteraciones de glucosa. Todo se conecta”, afirma.

Diagnóstico: la importancia de evaluar el sueño

El diagnóstico adecuado requiere más que una simple observación. “Es necesaria una evaluación médica completa”, señala Bazán, quien insiste en la importancia de acudir a un especialista en medicina del sueño.

El examen más preciso es la polisomnografía, un estudio nocturno que mide la actividad cerebral, respiratoria y cardíaca. Sin embargo, también existen alternativas más accesibles. “En pacientes de alto riesgo, se puede realizar un estudio en casa que evalúa principalmente la parte respiratoria”, explica.

Estos estudios permiten clasificar la enfermedad en leve, moderada o severa, lo que determina el tratamiento más adecuado.

¿Siempre es necesario el CPAP?

El uso del CPAP —una máquina que administra aire a presión para mantener abiertas las vías respiratorias— es uno de los tratamientos más conocidos. Sin embargo, no es la única opción ni siempre la primera alternativa.

“El manejo debe ser individualizado”, recalca el Dr. Bazán. En algunos casos, cambios en el estilo de vida pueden reducir significativamente la severidad de la enfermedad.

“La pérdida de peso es fundamental y, en algunos pacientes, puede resolver la apnea, aunque no se puede garantizar en todos”, precisa.

También existen dispositivos intraorales, como los de avance mandibular, además de un enfoque multidisciplinario que incluye nutrición, manejo de enfermedades asociadas y mejora de hábitos.

Hábitos que pueden marcar la diferencia

Antes de llegar al uso del CPAP, existen medidas clave que pueden ayudar a controlar la enfermedad:

“La higiene del sueño es fundamental. No se trata solo de una máquina, sino de un manejo integral”, insiste el especialista.

Cuidado con la automedicación

Uno de los mayores riesgos es recurrir a medicamentos o sustancias para dormir sin supervisión médica. “El uso de benzodiacepinas, relajantes musculares o alcohol puede empeorar la apnea del sueño”, advierte Bazán.

Estos elementos deprimen la respiración y pueden agravar las pausas respiratorias durante la noche, aumentando el riesgo de complicaciones.

Un problema también de seguridad pública

La apnea del sueño no solo afecta la salud individual, sino también la seguridad colectiva. “Existe un mayor riesgo de accidentes laborales y de tránsito”, alerta el especialista.

En profesiones como conductores de transporte público u operadores de maquinaria pesada, la somnolencia puede tener consecuencias fatales. “Muchos normalizan el cansancio por el trabajo, pero en realidad podría tratarse de apnea del sueño”, señala.

Tratamiento y calidad de vida

La buena noticia es que la apnea del sueño tiene tratamiento y los resultados pueden ser significativos. “Con un manejo adecuado, se ha observado un mejor control de la hipertensión, mejoras en la diabetes y reducción del insomnio”, destaca Bazán.

Sin embargo, el éxito depende del seguimiento y la educación del paciente. “Es fundamental que el paciente entienda la importancia del tratamiento. Como no percibe lo que ocurre mientras duerme, muchas veces no le da la prioridad necesaria”, explica.

Un llamado a no normalizar el cansancio

El mensaje final es claro: no todo cansancio es normal. “No debemos normalizar el ronquido ni quedarnos dormidos durante el día”, enfatiza el Dr. Bazán.

La apnea del sueño es una enfermedad frecuente, silenciosa y potencialmente peligrosa, pero también tratable. Detectarla a tiempo puede evitar complicaciones y mejorar significativamente la calidad de vida.

“Hay solución. Tenemos los recursos y tratamientos disponibles. Lo importante es consultar y no ignorar las señales”, concluye.