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De la crisis a una visión global: memoria de una transformación institucional 2021-2026
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La gestión rectoral 2021-2026 de la Universidad Peruana Cayetano Heredia representa una etapa de reconstrucción, transformación y proyección estratégica. La Universidad fue recibida en un contexto particularmente complejo: la pandemia de COVID-19, sus efectos académicos y financieros, y una crisis reputacional derivada del denominado “Vacunagate”, que afectó la confianza de la comunidad herediana y de la sociedad. Frente a ese escenario, la respuesta institucional no se limitó a administrar la emergencia; asumió el desafío de convertir la crisis en una oportunidad de reforma profunda, basada en integridad, transparencia, profesionalización y visión de futuro. La Memoria Institucional recoge este tránsito desde una situación de vulnerabilidad hacia una universidad más ordenada, sostenible, moderna y proyectada globalmente.
El primer eje de esta transformación fue la recuperación de la confianza. Para ello, se impulsaron auditorías internas y externas, diagnósticos financieros, revisión de procesos administrativos, consultorías especializadas y una actualización del Plan Estratégico Institucional 2022-2026, denominado Gestionando el cambio con excelencia. La gestión comprendió que Cayetano no necesitaba cambiar su esencia, sino protegerla mediante una nueva forma de gobernar. Así, se pasó de una gobernanza fragmentada, con baja trazabilidad operativa y financiera, a un modelo institucional sustentado en diálogo, participación, rendición de cuentas, control interno y toma de decisiones basada en evidencia.
En este proceso, la implementación del modelo de Buen Gobierno fue uno de los legados más relevantes. Se creó la Oficina Técnica de Cumplimiento y Transparencia, se aprobaron instrumentos normativos fundamentales —como la Política de Buen Gobierno, el Código de Ética Herediano, el Reglamento para la Prevención de Delitos, la Política de Gestión de Riesgos y Oportunidades y el Reglamento de Gestión de Conflictos de Intereses– y se instaló una cultura de cumplimiento orientada a prevenir riesgos, fortalecer controles y transparentar la gestión. La Universidad identificó y monitoreó 138 riesgos institucionales, resolvió el 100 % de las denuncias recibidas a través del canal web, capacitó al 100 % del personal docente y administrativo en ética y cumplimiento, y consolidó cinco instrumentos normativos actualizados y aprobados. Con ello, Cayetano avanzó desde la discrecionalidad hacia la institucionalidad, reafirmando que la sostenibilidad universitaria solo es posible sobre una base ética sólida.
El segundo eje fue la transformación académica con el estudiante en el centro. La frase “el estudiante es primero” dejó de ser una aspiración declarativa para convertirse en criterio de gestión. Entre 2021 y 2025, la matrícula creció de 6873 a 11 316 estudiantes, un incremento de 65 %, acompañado por procesos de mejora académica, digitalización, acompañamiento y aseguramiento de la calidad. La Universidad fortaleció la evaluación por competencias, actualizó planes curriculares, implementó el Sistema de Gestión de la Calidad Educativa basado en la norma ISO 21001 y renovó su acreditación institucional internacional con IAC-CINDA por cinco años. Asimismo, pasó de dos programas acreditados en 2021 a diez en 2025, consolidando una cultura de calidad verificable.

Este crecimiento fue acompañado por una política integral de bienestar estudiantil. Se fortalecieron la evaluación médica preventiva, la consejería psicológica, la tutoría pedagógica, la nutrición, los tópicos, el deporte, la música, la danza, los talleres complementarios y los espacios de integración. El Sistema de Alerta Temprana de Riesgo Académico y la tutoría académica permitieron acompañar a miles de estudiantes, anticipar dificultades y reducir la deserción. La política de becas y créditos educativos también adquirió una dimensión estratégica: los beneficiarios pasaron de 1806 en 2021 a 4224 en 2025, con un fuerte impulso de Beca 18 y de apoyos internos orientados a jóvenes talentosos con limitaciones económicas. De esta manera, Cayetano reafirmó que la excelencia debe ir de la mano con inclusión, acompañamiento y oportunidades reales de desarrollo.
El tercer eje fue el fortalecimiento de la investigación, núcleo histórico de la identidad herediana. La gestión reorganizó el Vicerrectorado de Investigación en tres direcciones especializadas: promoción y gestión de la investigación, innovación y emprendimiento, y asuntos regulatorios. Esta reestructuración permitió ordenar procesos, mejorar la trazabilidad, fortalecer la integridad científica y ofrecer mayor soporte técnico a los investigadores. Las publicaciones en revistas de alto impacto se mantuvieron por encima de las metas institucionales, alcanzando 566 publicaciones Q1-Q2 en 2025. A ello se sumó la participación de estudiantes en grupos de investigación, el fortalecimiento de fondos semilla, la consolidación de proyectos nacionales e internacionales y la adquisición del sistema CRIS Pure de Elsevier para centralizar información científica, perfiles de investigadores, publicaciones, proyectos e indicadores bibliométricos.
La innovación y la transferencia tecnológica también fueron impulsadas como parte de un ecosistema más maduro. Durante el periodo se asesoraron 227 nuevas ideas de negocio, se fortaleció Bioincuba dentro de la Universidad, se promovió la propiedad intelectual y se avanzó en solicitudes de patentes, marcas y registros de software. Asimismo, se reforzaron los sistemas de ética, bioseguridad, ensayos clínicos e integridad científica, consolidando una investigación no solo productiva, sino responsable, regulada y alineada con estándares internacionales.
El cuarto eje fue la transformación tecnológica. Al inicio de la gestión, Cayetano tenía un ecosistema digital fragmentado, con más de 150 aplicaciones aisladas y más de 40 bases de datos independientes. La decisión institucional fue construir una arquitectura tecnológica integrada, segura y escalable. La implementación de Oracle Cloud ERP marcó un hito al integrar procesos financieros, presupuestales y operativos en tiempo real. Se desarrollaron más de cien integraciones seguras, se fortaleció la ciberseguridad, se amplió la conectividad inalámbrica de 20 % en 2021 a 95 % en 2025, se migraron servicios críticos a la nube y se implementó una Plataforma Integral de Datos e Indicadores Institucionales. Esta transformación permitió pasar de reportes fragmentados a tableros estratégicos, datos integrados y decisiones basadas en evidencia. La inteligencia artificial comenzó también a incorporarse responsablemente en procesos de matrícula, soporte académico, atención al estudiante y gestión administrativa.
El quinto eje fue la sostenibilidad financiera como condición para crecer con calidad. La gestión ordenó los ingresos, fortaleció el control presupuestal, implementó mejores prácticas financieras, redujo tiempos de cierre contable y mejoró la capacidad de planificación. Los ingresos de pregrado crecieron significativamente, la caja orgánica pasó de S/13 millones en 2019 a S/55 millones en 2025, el margen neto evolucionó de resultados negativos a S/39 millones positivos en 2025, y el EBITDA orgánico creció de S/6 millones en 2022 a S/52 millones en 2025. Además, Cayetano ingresó al mercado de capitales mediante una emisión de bonos por S/130 millones, obtuvo una calificación crediticia AA de Moody’s y multiplicó por doce su valorización institucional, según evaluación de KPMG. Esta recuperación financiera no fue un fin en sí mismo: fue la base para reinvertir en estudiantes, docentes, investigación, tecnología e infraestructura.
El sexto eje fue la infraestructura para la educación del futuro. Durante la gestión se ejecutó una de las etapas de inversión más importantes de la historia institucional, con más de S/260 millones orientados a infraestructura y más de S/68 millones en tecnología. Destacan el Centro Interdisciplinario de Simulación Avanzada en La Molina, la modernización del campus San Martín de Porres, el proyecto Hontanar en Miraflores, el Centro de Bienestar Universitario y el plan maestro del Complejo Científico Ecológico Académico de Santa María del Mar, la sede del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt en Cusco y la adquisición del edificio Corpac en San Isidro. Estas inversiones ampliaron capacidades, modernizaron entornos de aprendizaje, fortalecieron campos clínicos y proyectaron nuevos espacios para la investigación, la innovación y la vida universitaria.


Finalmente, el Plan Cayetano 2050 constituye la síntesis prospectiva de esta gestión. No se trata solo de un documento de futuro, sino de una hoja de ruta construida participativamente para orientar a Cayetano hacia el liderazgo regional y global. Su visión -ser la universidad número uno de ciencias en América Latina- expresa una ambición institucional coherente con la historia herediana y con los desafíos del siglo XXI. Sus ejes estratégicos -acreditación nacional e internacional, sostenibilidad financiera, habilidades del futuro, red global de egresados, infraestructura para la innovación, tecnología, oferta interdisciplinaria e internacionalización de la investigación- proyectan una universidad más flexible, científica, ética, sostenible y global.
La gestión 2021-2026 deja, en suma, una universidad más fuerte que la recibida: con mayor institucionalidad, estabilidad financiera, infraestructura moderna, ecosistema digital, cultura de calidad, investigación fortalecida, servicios centrados en el estudiante y una visión de largo plazo. Cayetano pasó de la crisis a la confianza, de la reacción a la planificación, de la fragmentación a la integración y de la recuperación institucional a una visión global. Ese es el principal legado: haber demostrado que una universidad fiel a sus valores puede reinventarse sin perder su identidad, y proyectarse al futuro con excelencia, integridad y espíritu herediano.
Revisa aquí el texto completo de la memoria institucional 2021/2026






