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Cuando calienta el sol
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“En el mar la vida es más sabrosa” es un estribillo pegajoso de una clásica canción de la Sonora Matancera. ¡Los peruanos vivimos frente al mar y sabemos que es muy cierto! Nada como disfrutar un riquísimo cebiche frente al mar o una deliciosa raspadilla en un día de calor.
Pero también sabemos que las enfermedades diarreicas son mucho más comunes en verano. Si acudimos a la emergencia de cualquier centro de salud, notaremos de inmediato que el verano ha empezado por el aumento de personas con diarrea.
La diarrea infecciosa suele ser causada principalmente por virus o bacterias. En la mayoría de las personas se resuelve en pocas horas o días, simplemente tomando líquidos por vía oral y sin necesidad de antibióticos. Sin embargo, en algunos grupos —como niños pequeños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas— puede causar complicaciones que van desde la deshidratación hasta la sepsis.
Entre las bacterias más conocidas que producen diarrea están Shigella, Salmonella y algunos tipos de Escherichia coli. El verano y el aumento de la temperatura favorecen su crecimiento y propagación. ¿Cómo se adquieren? Principalmente a través de agua y alimentos contaminados. Si una fuente de agua se contamina con heces, puede transmitir estas bacterias. La contaminación también puede ocurrir durante la preparación o almacenamiento de alimentos, por ejemplo, cuando quienes cocinan no se lavan las manos. Insectos como moscas y cucarachas también cumplen un rol en la transmisión de estas enfermedades.
La manera más segura de prevenir la diarrea es consumir alimentos bien cocidos y beber agua embotellada. Es lo que recomienda cualquier especialista en medicina del viajero a quienes visitan el Perú. Pero para los peruanos sería difícil renunciar por completo a un buen tiradito.
Si vamos a cocinar en casa, debemos:
- Lavarnos las manos antes de preparar alimentos
- Lavar bien utensilios, frutas y verduras
- Lavarnos las manos antes de comer y después de ir al baño
- Usar tablas de picar separadas: unas para carnes y alimentos crudos y otras para alimentos ya cocidos
Las carnes pueden contener bacterias que permanecen en las tablas de picar y luego contaminan otros alimentos.
Si vamos a comer en un restaurante, no confiemos solo en el aspecto del plato. Vale la pena preguntarse: ¿cuál es la fuente de agua utilizada para preparar los alimentos? Y si al ir a los servicios higiénicos notas que no hay agua, es mejor retirarse antes de llevarse un “recuerdo” que arruine el verano.






